Más allá del espejo

Como si de un cuento de hadas se tratase, a medias entre el ensueño y la arquitectura, FENDI presenta con un cortometraje la primera colección Cruise de Maria Grazia Chiuri. La Suzie que se imagina la diseñadora, inspirada en la protagonista de la película Histoire d'Eau de Jacques de Bascher, recorre lentamente un edificio racionalista deshabitado de la Roma del siglo XX: un espacio austero diseñado para capturar el movimiento de la luz, donde el vacío y la materia, la geometría y el silencio se funden en un diálogo constante. Las prendas, al igual que las figuras que las llevan, forman parte de este paisaje inmóvil y febril; abstracto, pero intensamente real.

 

Esta nueva Suzie viste de negro, un color que contiene todos los demás, y aparece como una figura simbólica, poderosa y remota. Envuelta en plumas, se mueve por el edificio con gestos rituales que evocan la danza, el ajedrez, el esgrima y el teatro. Domina un espacio al que no pertenece, mientras que las superficies de mármol y las escaleras parecen hablar un lenguaje antiguo y austero.

 

La obra va más allá de la oposición tradicional entre el color y el blanco y negro. Cuando Suzie entra en el edificio, se sumerge en un sueño. Los colores se desvanecen, la realidad pierde su base y cada detalle adquiere la calidad de una visión. El escenario pasa a ser el verdadero protagonista.

 

La escalera asume un papel central, elevándose sobre los personajes, guiándolos y dominándolos. Se convierte en un mecanismo de aparición y desaparición, un símbolo de un viaje lento e inevitable hacia lo desconocido. En este espacio suspendido surge la verdadera protagonista de la película: la belleza austera de las prendas, capaz de imponerse incluso al mármol, al tiempo y a la fragilidad de las figuras humanas.

 

En el silencio del edificio racionalista, cabe esperar que se produzca una conexión entre Suzie y el espectador, pero ese contacto nunca llega. Cuando finalmente abandona el edificio despojada de su plumaje, no parece volver a la realidad. En su lugar, emerge de un sueño solo para entrar en otro, disolviéndose en los créditos finales como una criatura destinada solo a volar.